No es una técnica más de la cirugía plástica.
El problema puede centrarse en la estética del pene cuando éste se encuentra en estado de flacidez.
Dos terceras partes de los hombres aceptan que desearían tener un pene de mayores proporciones (tanto grosor, como longitud). Aunque también aceptan que con su pene "de origen" no representa un problema durante las relaciones sexuales.
Existen varias técnicas, aunque todas incluyen:
Cirugía sin ingreso y con anestesia local. La cicatriz se reduce a la misma que realizamos al practicar una fimosis. Se recomienda un periodo de descanso de entre 3 a 5 días. Los puntos no precisan ser retirados ya que se desprenden espontáneamente.
En la mayoría de los casos se consigue una elongación que oscila entre los 2 y 3 centímetros, la cual puede incrementarse en 1 o 2 centímetros más con la ayuda del Andro-penis®, mecanismo de tracción continua durante algunos meses tras la cirugía.
Es una técnica quirúrgica de mayor sencillez que la elongación del pene y que, en los casos que por su anatomía pueden ser beneficiarios de esta técnica, se consigue un aumento de longitud en su cara ventral -es decir en la cara que une al pene con el escroto-. Dicha elongación ventral no solo mejora el aspecto estético, si no que aumenta la capacidad de penetración del pene en la vagina comportando consiguientemente una mayor satisfacción sexual.
En los algo mas de tres años que llevamos realizando esta intervención, la hemos practicado en casos tan diversos como; plastia por dismorfofobia (disconformidad con el tamaño del pene), de forma compensatoria en cirugías que comportan un acortamiento como són la rectificación por incurvación peneana tanto congénita como adquirida (Enfermedad de la Peyronie) e incluso en casos de amputación parcial del pene por cáncer.
Los resultados han sido satisfactorios en la mayoría de los casos.