Técnica quirúrgica enfocada a conseguir una mayor longitud del pene.
Sabemos que prácticamente todos los que solicitan aumentar la longitud de su pene NO tienen ningún problema sexual, ni de eyaculación ni de erección, por lo tanto escoger bien a los candidatos para ésta cirugía es elemental.
Está indicado en:
En todos los casos es importante una valoración previa y una amplia información de las posibilidades que podemos obtener, así como una detallada explicación de todo el proceso.
Liberación de los ligamentos suspensorios del pene
Si observamos una lámina de anatomía observamos como el pene tiene dos porciones, una que podemos ver, denominado “pene extra-abdominal”, y otra que no vemos puesto que esta en el interior de nuestro cuerpo denominado “pene intra-abdominal”. Si lo comparamos con un iceberg, la parte visible correspondería al pene extra-abdominal y la parte sumergida en el agua al pene intra-abdominal (aunque en este ejemplo las proporciones no son las mismas).
Pene intra y extra abdominal
Bien pues la cirugía pretende exteriorizar parte del pene no visible, es decir “sacar” fuera del abdomen parte del pene que no vemos.
El pene posee unos ligamentos que lo mantienen fijo (en cierta manera) a sus estructuras vecinas. Existen tres ligamentos, dos determinados por las bandeletas de la aponeurosis de Scarpa, conocidas como “ligamentos fundiformes” y uno, el más importante y determinante, denominado ligamento suspensorio del pene o ligamento suprapúbico. Constituido por una lamina gruesa de forma triangular que se extiende desde la línea alba hasta la línea media dorsal del pene. Dicho ligamento es un resto embrionario de un ligamento mas desarrollado que mantenía al pene sujeto contra el abdomen cuando el hombre andaba con los pies y las manos.
Ligamento suprapúbico
La cirugía para la elongación dorsal, consiste, como hemos dicho, en “sacar” parte del pene fuera del abdomen, para ello se libera al pene de la sujeción a que es sometido mediante el ligamento suspensorio y los fundiformes en la llamada “parte fija del pene”. Una vez liberada la parte fija del pene, nos permite exteriorizar unos centímetros del pene intra-abdominal, consiguiendo así un incremento de la longitud visual y funcional del pene.
Finalizado este paso quirúrgico se fija el pene en su nueva posición con la intención de evitar la retracción del mismo.
Por descontado que en todos los casos nuestra intención es conseguir el mayor número de centímetros posibles, pero nuestros deseos se ven condicionados por la anatomía de cada individuo. El aumento de longitud va unido a las posibilidades que nos ofrezca el ligamento suspensorio, de tal manera que en los casos en los que nos encontramos con un ligamento distendido, el resultado es menor que en los casos en los que el ligamento mantiene una sujeción mayor. En cualquier caso la longitud conseguida suele oscilar entre los 15 y los 30 milímetros, cifra que se puede aumentar ligeramente si después de la cirugía se utiliza durante unos meses uno de los artilugios destinados al alargamiento basados en la tracción continuada del pene. Recomendamos el uso del Andro-penis por su fácil manejo y resultados. Este aparato ayuda, no solo a incrementar un poco más la longitud conseguida con la intervención, sino que participa en la consolidación de la misma. Nosotros aconsejamos iniciar progresivamente su uso a los 30 días de la cirugía y seguir utilizando el Andro-penis durante unos meses hasta conseguir la estabilidad del logro conseguido.
De hecho hasta en la cirugía más humilde pueden aparecer efectos no deseados, por lo tanto ésta no es una excepción.
A pesar de que en nuestra experiencia no hemos tenido problemas preocupantes, si que debemos apuntar algunos pequeños inconvenientes vividos y otros, que sin haberlos tenido, pueden aparecer. Un trastorno pasajero que aparece es el dolor con las erecciones nocturnas, dichas molestias suelen desaparecer una vez cicatrizados los tejidos. La pérdida parcial y temporal de sensibilidad en el glande es un aspecto que relatan algunos operados. Dicha sensibilidad suele recuperarse a medida que se van regenerado los filetes nerviosos afectados durante la intervención. La aparición de hematomas subcutáneos es bastante frecuente, pero suelen carecer de trascendencia y desaparecen a los pocos días. No hemos vivido ninguna infección, aunque siempre que se tiene una herida puede aparecer. Aconsejamos unos días con tratamiento antibiótico. Pero la complicación mas importante para mi, es no obtener un resultado que cumpla con las expectativas del paciente. En los casos en que conseguimos un incremento significativo, la satisfacción es compartida.
Solo en el año 2007 realizamos 28 cirugías en las que hemos seccionado los ligamentos suspensorios del pene con la intención de conseguir una mayor longitud del mismo. Prácticamente en todos ellos hemos conseguido aumentar su tamaño, pero también es cierto que en algunos no lo suficiente como el paciente esperaba. No hemos padecido ningún efecto secundario de importancia y el promedio del alargamiento conseguido ha sido de 1 a 3.5 cm., con una media de 2.5. Algunos pacientes han conseguido un incremento añadido de 1 a 2 centímetros con el uso de un elemento de tracción continua tipo Andro-Penis.
Esta cirugía suele realizarse bajo anestesia regional (parte baja del abdomen y extremidades inferiores).
Podría llevarse a cabo con anestesia local más sedación, aunque no conlleva grandes ventajas.
No es necesario permanecer ingresado en la clínica. Una vez intervenido, se ingresa en el área denominada “hospital de día” unas dos o tres horas hasta que los efectos de la anestesia han desaparecido, para a continuación ser dado de alta.
Para llevar a cabo un alargamiento de pene necesitamos realizar una incisión de unos 3 centímetros en la base del pene y usar sutura reabsorbible, con lo que no es necesario retirar los puntos una vez cicatrizada la herida. Se aconseja curar la herida una vez cada 24 horas mientras se mantengan los puntos.
Algunos hombres presentan un delantal de tejido adiposo suprapúbico que oculta la longitud peneana visual y funcional. En estos casos se extirpa el exceso de tejido adiposo y se liberan las bandeletas aponeuróticas de Scarpa para aumentar la longitud visual y funcional del pene. Además, al envejecer, la piel y la grasa suprapúbicas caen, ocultando el pene cuando el paciente está de pie. Extirpando simultáneamente tejido adiposo y piel se consigue desenterrar parte del pene ocultado por la propia grasa y mejorar su aspecto estético y funcional. Pensemos que el pene esta fijo al cuerpo, por lo tanto si el grosor de grasa aumenta, el resultado es que el pene aparentemente empequeñece al ser “enterrado” por la misma.
Pene de 7,5 cm. Medida tomada previa a la cirugía.
Marcadas con rotulador las áreas de lipectomía suprapúbica y de escrotoplastia que se van a realizar.
Imagen finalizada la intervención en la que se aprecian las grapas en la cicatriz de la lipectomía y los puntos reabsorbibles de la escrotoplastia, y el nuevo tamaño del pene de casi 11 cm.
El paciente fue dado de alta a las pocas horas de la intervención.
La cara anterior del escroto, o superficie ventral, a menudo se extiende sobre la cara inferior del pene, ocultando parte de su longitud (ver dibujo y fotografía). Esta deformidad puede ser de origen congénito o puede ser causa de una hiperresección de la piel durante una circuncisión.
Una Z-plastia en la unión penoscrotal crea un ángulo más agudo, aumentando así la longitud ventral y visual del pene.
En la fotografía se aprecia la inserción de la piel del escroto en todo el primer tercio proximal del pene, la cual será resecada.
Aspecto del mismo pene unos días después de la intervención, una vez retirado el exceso de piel.